Altos de Carmona, robledales y panorámicas sobre uno de los pueblos más bellos de Cantabria
Una ruta circular desde Carmona que asciende hacia la Sierra del Escudo de Cabuérniga por praderías, colladas e invernales, recorre bosques maduros de roble y desciende por el Santuario de la Virgen de Las Lindes.
Carmona, arquitectura tradicional entre montañas
La ruta comienza en Carmona, uno de los núcleos rurales más reconocibles de Cantabria. El pueblo conserva un caserío tradicional de gran calidad, con casonas de piedra, balconadas de madera y callejuelas que se adaptan a la fuerte pendiente del terreno.
Antes de comenzar a caminar conviene dedicar unos minutos a recorrer el núcleo. Desde las primeras rampas del itinerario, el caserío va quedando abajo y se obtiene una perspectiva cada vez más amplia del valle y de la arquitectura que ha dado fama a Carmona.
Un pueblo para caminar sin prisas
Carmona fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1985. La armonía del caserío, el trabajo de la piedra y la madera y la relación directa entre las viviendas y el paisaje ganadero convierten el inicio y el final de esta ruta en parte esencial de la experiencia.
Praderías y ascenso a la Collada de Carmona
El itinerario abandona el pueblo por una pista que atraviesa praderías y poco a poco se transforma en sendero. La subida gana altura de manera sostenida hasta alcanzar la Collada de Carmona, uno de los pasos naturales que comunican las vertientes de la sierra.
Este tramo concentra buena parte del esfuerzo de la jornada, pero no presenta pasos técnicos. A medida que se asciende, las vistas se abren hacia los valles de Cabuérniga y Ruente y permiten comprender la posición estratégica de Carmona entre el Saja y el Nansa.
Prado La Fuente y la divisoria de los valles
Superada la collada, la ruta continúa hacia Prado La Fuente y alcanza la divisoria de la Sierra del Escudo de Cabuérniga. Desde esta zona elevada se obtiene una de las mejores lecturas del territorio: hacia Ruente se extiende el gran robledal de Monte Aá y, hacia el sur, aparecen las laderas ganaderas de Carmona.
Monte Aá constituye uno de los grandes bosques de cajiga o roble común de Cantabria. Sus masas maduras conservan ejemplares centenarios y proporcionan refugio a numerosas especies forestales.
Soldanella villosa, una pequeña joya botánica
Las umbrías húmedas de la Sierra del Escudo albergan poblaciones de Soldanella villosa, una planta endémica del ámbito vasco-cantábrico. Vive en ambientes muy concretos: taludes húmedos, orillas de arroyos y zonas sombrías con elevada humedad.
Su presencia es una de las razones del valor ecológico de esta sierra. Es una especie vulnerable y debe observarse sin abandonar el sendero ni alterar su hábitat.
Trabes y La Choza: invernales entre robles
Desde la divisoria se accede a los invernales de Trabes y La Choza, en la vertiente sur. Son pequeños conjuntos vinculados históricamente al manejo del ganado y al aprovechamiento de los pastos alejados del pueblo.
El itinerario discurre por su parte inferior y se interna después en un bosque maduro de robles. Este sector es especialmente atractivo en otoño, cuando las hojas transforman por completo el paisaje y el suelo queda cubierto por una gruesa alfombra vegetal.
Cajigas centenarias y fauna forestal
Los robledales del entorno albergan especies muy ligadas al bosque maduro, como el pico mediano y el pito negro. En zonas húmedas aparecen además anfibios como el tritón alpino y la rana de San Antonio.
Santuario de la Virgen de Las Lindes
El camino a media ladera conduce al Santuario de la Virgen de Las Lindes, patrona de Carmona. La pequeña ermita constituye uno de los hitos culturales del recorrido y ofrece además un buen lugar para hacer una pausa antes del descenso.
El sábado posterior a San Roque, cuya festividad se celebra el 16 de agosto, el entorno acoge tradicionalmente misa, picayos y romería. Desde la ermita solo queda descender por caminos y pistas hasta regresar a Carmona.
Carmona histórica
Uno de los conjuntos rurales mejor conservados de Cantabria abre y cierra la excursión.
Robledales maduros
Cajigas centenarias y la panorámica hacia Monte Aá dominan la parte alta del recorrido.
Flora singular
La Soldanella villosa encuentra refugio en los ambientes más húmedos y sombríos de la sierra.
Virgen de Las Lindes
El santuario marca el último gran hito antes de descender nuevamente hacia Carmona.
Antes de empezar
Los 12 kilómetros y un desnivel positivo próximo a 550 metros requieren una condición física razonable. No hay pasos técnicos relevantes, pero la primera mitad incluye una subida prolongada.
La parte alta discurre por colladas y divisorias expuestas. Con niebla, viento fuerte, tormenta o lluvia intensa es preferible aplazar la ruta.
Los senderos entre praderías, invernales y bosque pueden presentar bastante barro. Lleva botas impermeables y con buena adherencia.
La ruta se encuentra dentro de la Reserva Regional de Caza de Saja. En otoño e invierno pueden celebrarse batidas, generalmente durante los fines de semana, aunque puede haber excepciones.
El itinerario atraviesa prados e invernales de uso activo. Respeta cierres y portillas, evita entrar en fincas fuera del trazado y mantén los perros controlados.
