El Pájaro Amarillo, de San Vicente a Oyambre entre playas, rías y memoria de la aviación
Una gran ruta circular por el frente marítimo del Parque Natural de Oyambre que enlaza la ría de San Vicente con las playas de Merón, Gerra y Oyambre, combinando arenales, marismas, avifauna y una de las historias más sorprendentes de la aviación transatlántica.
San Vicente y el Puente de La Maza
El recorrido comienza junto a la estación de autobuses de San Vicente de la Barquera y cruza el histórico Puente de La Maza. Desde el puente se abre una magnífica perspectiva sobre la ría de Rubín, uno de los grandes humedales costeros del Parque Natural de Oyambre.
En invierno y durante los pasos migratorios la ría se convierte en refugio para numerosas aves. Zarapitos reales, espátulas y garcetas utilizan las zonas someras y fangosas para descansar y alimentarse, convirtiendo este primer tramo en una excelente introducción al valor natural de la ruta.
Un humedal lleno de vida
Las mareas descubren grandes superficies de limo donde limícolas y otras aves encuentran alimento. Llevar prismáticos añade mucho interés a una ruta en la que el mar y las rías son protagonistas constantes.
El Rosal, Merón, Bederna y Gerra
Tras abandonar el puente, la ruta se dirige hacia el frente de playas. Con la marea suficientemente baja es posible avanzar por los arenales de El Rosal y Merón, prolongando después la marcha hacia Bederna y Gerra.
Es uno de los sectores más espectaculares del itinerario. El paisaje se abre completamente y, en días despejados, la línea costera aparece enmarcada por los Picos de Europa. Caminar por arena suma esfuerzo, pero también permite disfrutar de kilómetros de litoral prácticamente continuo.
Punta del Oeste y Cabo de Oyambre
La ruta alcanza después la Punta del Oeste y continúa hacia el Cabo de Oyambre. Esta zona forma uno de los grandes balcones naturales de la costa occidental cántabra: el Cantábrico queda completamente abierto al norte y la montaña aparece al sur.
Cuando el estado de la mar empeora pueden observarse aves pelágicas acercándose a la costa. Alcatraces, alcas y araos son algunas de las especies que pueden aparecer frente al cabo, especialmente durante determinados periodos del año.
El vuelo que dio nombre a la ruta
La playa de Oyambre fue escenario de un episodio excepcional. El avión francés Bernard 191 GR L’Oiseau Canari, el Pájaro Amarillo, había despegado de Old Orchard, en Maine, con destino a París. Tras cruzar el Atlántico y quedarse prácticamente sin combustible, aterrizó de emergencia en Oyambre.
A bordo viajaban Jean Assollant, René Lefèvre y Armand Lotti, además del estadounidense Arthur Schreiber, que se había ocultado como polizón antes del despegue. Un monolito próximo a la playa recuerda aquella aventura.
Playa de Oyambre y ría Capitán
Desde el cabo se baja al gran arenal de Oyambre. La playa, las dunas y las marismas próximas forman uno de los conjuntos paisajísticos más valiosos del parque y muestran de forma muy clara la transición entre océano, arena, estuario y prados litorales.
El tramo oriental acerca el recorrido a la ría Capitán. Aquí vuelve a sentirse la influencia de las mareas y del paisaje estuarino, con amplias superficies intermareales y vegetación adaptada a cambios constantes de salinidad e inundación.
Playas, dunas, rías y marismas
El parque protege un mosaico costero excepcional. A lo largo de la ruta aparecen rías, arenales, dunas, prados y acantilados que explican por qué este sector del litoral occidental tiene una riqueza paisajística y ornitológica tan elevada.
Regreso por el carril peatonal y ciclista
Desde el aparcamiento principal de Oyambre comienza el regreso hacia San Vicente. La vuelta abandona los arenales y utiliza el itinerario peatonal y ciclista paralelo a la carretera comarcal, completando así el recorrido circular.
El regreso es más cómodo que el tramo de playas y permite avanzar con ritmo constante. Aun así, la longitud total supera los quince kilómetros, por lo que conviene reservar tiempo suficiente y no calcular la jornada únicamente por el escaso desnivel.
Grandes arenales
Merón, Gerra y Oyambre permiten caminar durante kilómetros junto al Cantábrico.
Rías y aves
Rubín y Capitán son excelentes enclaves para observar aves acuáticas y migratorias.
Historia de la aviación
Oyambre fue el inesperado final europeo de una travesía atlántica en 1929.
Mar y Picos de Europa
En jornadas despejadas, la montaña forma un espectacular telón de fondo sobre la costa.
Antes de empezar
Para recorrer los arenales completos debes hacer coincidir el tramo de playas con la bajamar. Como referencia práctica, utiliza aproximadamente el intervalo entre tres horas antes y tres horas después de la bajamar, ajustándolo al coeficiente de marea y al estado de la mar.
Es un tramo muy expuesto a viento y temporal. Con alertas meteorológicas, fuerte oleaje o mala visibilidad es preferible aplazar la ruta.
Aunque el desnivel es pequeño, caminar varios kilómetros sobre arena húmeda o blanda hace que la jornada resulte más exigente de lo que indican únicamente los metros de subida.
Gran parte del recorrido discurre por espacios abiertos y sin sombra. Lleva agua suficiente, protección solar y cortavientos incluso en días aparentemente estables.
