Las Colladillas, bosques, antiguos caminos y memoria rural de Liébana
Una ruta circular de media montaña que parte de Lerones y recorre viejas veredas, dehesas casi olvidadas, robledales, encinares y hayedos, en un paisaje de transición entre el mundo mediterráneo y el atlántico.
Lerones, punto de partida hacia el monte
La ruta comienza en Lerones, en el municipio de Pesaguero. El camino asciende desde el pueblo junto a la iglesia y pronto abandona el caserío para internarse en un paisaje donde prados, huertas y frutales van dejando paso al monte.
En los primeros kilómetros todavía se percibe con claridad la huella de los antiguos usos ganaderos. Pistas forestales, tenadas, abrevaderos y caminos de comunicación entre pueblos recuerdan una forma de aprovechar la montaña que durante siglos organizó la vida cotidiana de estas laderas.
Viejas dehesas y caminos entre pueblos
El itinerario atraviesa sectores que fueron utilizados como dehesas y zonas de pastoreo. Entre el bosque todavía aparecen claros, construcciones ganaderas y trazas de caminos que conectaban Lerones con otros pequeños núcleos del valle.
Del melojar y el encinar al hayedo
Uno de los grandes atractivos de Las Colladillas es el contraste entre tipos de bosque. En las laderas más soleadas y bajas aparecen encinas y robles melojos, especies adaptadas a condiciones relativamente secas y cálidas.
Conforme aumenta la altitud y cambia la orientación, la humedad gana protagonismo y el paisaje se transforma. El hayedo de Monte Oria introduce un ambiente completamente distinto, más fresco y sombrío, que muestra con claridad el carácter de transición climática de Liébana.
Monte Oria y las Pradizas de Narezo
La zona alta del itinerario discurre entre el hayedo de Monte Oria y las Pradizas de Narezo. Aquí la sensación de montaña es mucho más acusada y los claros del bosque permiten contemplar las laderas que cierran el valle del Bullón.
Es también el tramo donde la cobertura móvil puede ser más irregular. Aunque el recorrido está balizado, resulta recomendable llevar el track descargado, especialmente si la niebla o la nubosidad reducen la visibilidad.
Bosques con enorme valor ecológico
Los bosques maduros de esta parte de Liébana albergan especies de gran interés, entre ellas insectos ligados a la madera vieja como la rosalia alpina. El territorio forma además parte del área de recuperación del oso pardo cantábrico, cuya presencia obliga a recorrer estos montes con especial respeto y tranquilidad.
Tres bosques en una ruta
Encinares, melojares y hayedos muestran la transición entre ambientes mediterráneos y atlánticos.
Territorio del oso pardo
El itinerario atraviesa un espacio incluido en el área de recuperación del oso pardo cantábrico.
Patrimonio forestal
La madera vieja y los bosques maduros favorecen especies especialmente sensibles y protegidas.
Memoria ganadera
Tenadas, abrevaderos, dehesas y antiguos caminos recuerdan el uso tradicional de estas montañas.
El regreso hacia Lerones
La segunda mitad del circuito pierde altura progresivamente por caminos forestales y senderos que atraviesan robledales. Más abajo, el bosque cambia de nuevo y reaparece el encinar, señal de que se regresa a cotas más bajas y soleadas.
La entrada final a Lerones se produce entre fincas y prados donde todavía son frecuentes nogales, ciruelos, cerezos, perales y manzanos. Es un cierre muy representativo de la ruta: del monte alto y el hayedo se vuelve poco a poco al paisaje humanizado del pueblo.
Antes de empezar
La distancia de 13,2 kilómetros y un desnivel cercano a 600 metros hacen que sea una excursión de media montaña. No tiene pasos técnicos importantes, pero requiere una condición física razonable.
La cobertura es buena en gran parte del itinerario, pero disminuye entre el Hayedo de Monte Oria y las Pradizas de Narezo. Lleva el track descargado antes de salir.
La ruta se encuentra dentro de espacios de la Red Natura 2000 y del área de recuperación del oso pardo. No abandones el itinerario, evita ruidos y no intentes acercarte a fauna salvaje.
Los caminos forestales pueden resultar resbaladizos cuando están mojados. Es recomendable utilizar botas de montaña con buena suela y bastones si el terreno está muy húmedo.
