Las Praizas de Cucayo, molinos, invernales y bosque en la montaña lebaniega
Una ruta circular de media montaña que rodea el Pico Mamozán y enlaza los valles del río Frío y del río Requejada entre molinos restaurados, prados ganaderos, hayedos y antiguas construcciones pastoriles.
Cucayo, un pueblo suspendido en la montaña
La ruta comienza en Cucayo, uno de los núcleos más elevados y singulares de Vega de Liébana. El caserío aparece encajado entre fuertes laderas, prados y peñas, en un territorio que conserva una intensa relación con la ganadería y los antiguos aprovechamientos de montaña.
Desde el pueblo se toma una pista que remonta el río Frío. El sonido del agua acompaña los primeros pasos y conduce enseguida hacia dos pequeños molinos restaurados, testimonio de la importancia que tuvo la molienda de cereal en la economía doméstica de estos valles.
Los Invernales de Ranes
Tras cruzar prados de siega y diente se alcanza Ranes, donde las antiguas construcciones servían como refugio y pajar para el ganado. Los invernales ocupaban una posición intermedia entre el pueblo y los puertos altos y eran una pieza esencial del ciclo ganadero anual.
Hacia el bosque bajo Peña Dobres
Desde los invernales, el itinerario abandona la pista que continúa hacia los puertos de Pineda y Río Frío y gira hacia el este. La ruta avanza entonces por la parte baja de un extenso hayedo, uno de los tramos más frescos y tranquilos del recorrido.
Entre los claros del bosque se abren vistas hacia la Pica de Casanzo y Peña Dobres. La combinación de roca caliza, hayedo y prados de altura crea uno de los paisajes más representativos de esta zona meridional de Liébana.
Las Praizas, el punto más alto
La subida continúa hasta los invernales de Las Praizas, que dan nombre a la ruta y marcan su cota más elevada. El ambiente aquí es claramente pastoril: praderas abiertas, pequeñas construcciones y laderas que conectan visualmente con las montañas que rodean Cucayo.
Desde este punto comienza el descenso hacia el Collado Sierra Lamoa, al pie del Pico Mamozán. La sensación de amplitud aumenta y permite comprender la forma circular del itinerario alrededor de la montaña.
Montes frecuentados por el oso pardo
Los puertos de Pineda y Río Frío forman parte del área de protección del oso pardo cantábrico. Aunque la ruta no busca la observación directa de fauna, transcurre por un territorio de enorme valor para la especie y debe recorrerse con especial respeto y tranquilidad.
Molinos restaurados
Dos pequeños molinos junto al río Frío recuerdan la antigua economía cerealista del pueblo.
Invernales tradicionales
Ranes y Las Praizas conservan la memoria de la trashumancia y del manejo ganadero.
Hayedo de montaña
El recorrido bordea una extensa masa forestal en uno de sus tramos más atractivos.
Territorio del oso
El entorno se integra en el área de protección del oso pardo cantábrico.
Regreso por el río Requejada
Desde Sierra Lamoa se toma un sendero junto al borde de una pradería que conecta con un viejo camino de descenso. El trazado se introduce en una pequeña garganta y pierde altura siguiendo el curso del río Requejada.
Este último sector completa el contraste de la ruta: después de los prados abiertos y las zonas altas, se vuelve al ambiente húmedo y encajado del fondo del valle hasta alcanzar de nuevo Cucayo.
Antes de empezar
Aunque la distancia es corta, el recorrido acumula cerca de 380 metros de desnivel. Hay sectores rocosos, húmedos y resbaladizos, por lo que conviene llevar calzado de montaña y bastones si el terreno está mojado.
Según el caudal y la época del año, algunos pasos próximos al río pueden requerir mayor atención. Tras lluvias intensas, comprueba el estado del recorrido antes de iniciar la ruta.
El itinerario discurre por un espacio protegido y dentro del área de recuperación del oso pardo. Evita ruidos, no abandones comida y mantén los perros siempre controlados.
Las nubes bajas pueden reducir la visibilidad en Las Praizas y Sierra Lamoa. Descarga el track GPX antes de salir y no dependas únicamente de la cobertura móvil.
