Secuoyas del Monte Cabezón, junto al inicio de la ruta de los Bosques del Monte Corona
Senderismo en Saja-Nansa · Monte Corona

Los Bosques del Monte Corona, un gran mosaico forestal entre la montaña y el Cantábrico

Una ruta circular desde La Tejera que enlaza secuoyas, bosques de ribera, hayedos, robledales, miradores y pequeñas ermitas en uno de los montes forestales más singulares de la costa occidental de Cantabria.

Secuoyas del Monte Cabezón · Foto: Rodelar / Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0
Distancia13,8 km
TipoCircular
DificultadModerada
Tiempo orientativo3 h 30 – 4 h
Desnivel positivo≈ 230 m
InicioLa Tejera
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La Tejera y el bosque de las secuoyas

El recorrido comienza en el aparcamiento de La Tejera, junto al Monumento Natural de las Secuoyas del Monte Cabezón. Aunque la ruta se dirige enseguida hacia el Monte Corona, merece la pena reservar unos minutos para contemplar este extraordinario rodal forestal.

En apenas 2,5 hectáreas crecen 848 secuoyas rojas o californianas plantadas a finales de la década de 1940. Algunos ejemplares se aproximan a los 50 metros de altura, creando un ambiente poco habitual en los paisajes forestales de Cantabria.

Interior del bosque de secuoyas del Monte Cabezón
Secuoyas del Monte Cabezón · Foto: Rodelar / Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0
Un bosque extraordinario

Gigantes californianos en Cantabria

Las secuoyas conviven con pinos, cipreses, abetos y especies autóctonas como robles, hayas y castaños. Este pequeño bosque constituye una magnífica introducción a una jornada donde el arbolado cambia constantemente.

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El Arroyo Llaín y el bosque de ribera

Desde La Tejera se remonta el curso del Arroyo Llaín. Alisos, sauces y avellanos acompañan el agua y forman un corredor fresco y húmedo que contrasta con las plantaciones forestales de las laderas próximas.

Este primer sector permite entender uno de los rasgos más interesantes del Monte Corona: el paisaje no responde a un único tipo de bosque. A lo largo del recorrido se suceden masas autóctonas, plantaciones productivas y áreas manejadas durante décadas, creando un mosaico forestal muy diverso.

Panorámica del entorno de La Hayuela, junto al Monte Corona
La Hayuela, junto al Monte Corona · Foto: Luis Fermín Turiel Peredo / Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0
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Casa del Monte y San Esteban

El camino asciende hacia la antigua torre de vigilancia forestal de la Casa del Monte, uno de los elementos más reconocibles del Corona. La ruta continúa después hacia el entorno de la ermita de San Esteban, situada en una posición elevada.

Este sector ofrece algunas de las mejores vistas de toda la jornada. En días despejados se domina la costa occidental de Cantabria y el paisaje protegido de Oyambre, con el mar Cantábrico apareciendo detrás de un amplio frente de bosques y praderías.

Miradores del bosque

Las Argayás y el Regato de Bichurichas

El área recreativa de Las Argayás permite observar una de las mejores secciones del mosaico forestal del Corona. En una vertiente dominan las plantaciones de roble americano y eucalipto; en la otra aparecen bosques caducifolios de hayas y robles, con el Cantábrico cerrando el horizonte.

Bosque de las Secuoyas del Monte Cabezón
Monte Cabezón · Foto: Rodelar / Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0
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La Canal de San Antonio

Uno de los tramos botánicamente más ricos aparece en la Canal de San Antonio. Hayas, cajigas, abedules, arces, alisos y avellanos crean un bosque mucho más próximo a la vegetación atlántica tradicional.

La abundancia de árboles viejos y madera madura favorece además una fauna forestal muy especializada. Arrendajos, carboneros, pinzones, trepadores azules y cárabos utilizan estos bosques, junto con insectos asociados a los grandes robles.

Gran capricornio, Cerambyx cerdo, escarabajo asociado a robles maduros
Gran capricornio, Cerambyx cerdo · Foto: IvanHabiprot / Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0
Fauna forestal

El gran capricornio

Este espectacular escarabajo de largas antenas está ligado a robles maduros y viejos. Su presencia es un buen indicador de la importancia ecológica de los sectores mejor conservados del Monte Corona.

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San Antonio y regreso a La Tejera

En la parte occidental del recorrido se alcanza la ermita de San Antonio y su campa. Cada 13 de junio el lugar acoge una romería tradicional, pero durante el resto del año funciona como una agradable zona de descanso rodeada de bosque.

Desde aquí el itinerario comienza el regreso, vuelve a conectar con el entorno del Arroyo Llaín y desciende progresivamente hasta La Tejera. El circuito termina así muy cerca del punto donde comenzó, después de atravesar algunos de los paisajes forestales más variados de la costa occidental.

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Secuoyas gigantes

Un rodal histórico de 848 ejemplares recibe al senderista junto al punto de partida.

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Mosaico forestal

Hayedos, robledales, bosque de ribera y plantaciones muestran distintas formas de gestión del monte.

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Miradores costeros

San Esteban y Las Argayás ofrecen amplias panorámicas hacia Oyambre y el mar Cantábrico.

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Fauna de bosque

Aves forestales e insectos ligados a los robles maduros encuentran refugio en el Corona.

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Antes de empezar

Distancia considerable, poco desnivel

La ruta acumula unos 13,8 kilómetros, aunque el desnivel ronda únicamente los 230 metros. La dificultad procede más de la duración que de las pendientes.

Barro después de lluvias prolongadas

Los caminos interiores pueden embarrarse bastante y algunos sectores forestales mantienen humedad durante días. Utiliza calzado con buena adherencia y evita atajos.

Actividad forestal

Monte Corona es un monte gestionado y pueden existir trabajos forestales puntuales. Respeta señalizaciones temporales, maquinaria y cualquier cierre preventivo que encuentres.

Fin de semana y aparcamiento

El entorno de las secuoyas recibe numerosos visitantes. Si realizas la ruta en fin de semana o temporada alta, llegar temprano facilita el estacionamiento y permite comenzar con más tranquilidad.