Los Pueblos de Polaciones · Etapa 2
Una ruta circular desde Pejanda que enlaza Belmonte, Cotillos y Santa Eulalia entre rebollares, hayedos maduros y amplias panorámicas de Peña Labra, Tres Mares y la Sierra del Cordel.
Pejanda, comienzo en la montaña purriega
La segunda etapa de Los Pueblos de Polaciones comienza en Pejanda, en la zona central del valle. Desde aquí el itinerario se dirige hacia las aldeas más elevadas del municipio, utilizando viejos caminos de comunicación y pistas ganaderas que permiten conocer el paisaje sin necesidad de ascender a ninguna gran cumbre.
El carácter montañero aparece desde los primeros kilómetros. Las pendientes ganan altura con rapidez y el horizonte queda dominado por las estribaciones de Peña Sagra, mientras los pequeños pueblos de piedra se integran entre prados y masas forestales.
Belmonte entre robledales
Belmonte conserva la imagen de las aldeas tradicionales de Polaciones: casas de piedra, tejados de teja y pequeñas calles adaptadas a la pendiente. Las laderas más soleadas de su entorno están ocupadas por rebollares, conocidos localmente como bosques de tocios.
Robledales al sur, hayedos al norte
Uno de los grandes valores de esta etapa es comprobar cómo cambia el bosque según la orientación. En las solanas predominan los rebollos o melojos, acompañados por brezos y árgomas, mientras las laderas más húmedas y umbrías están cubiertas por hayedos maduros.
Esta alternancia crea un paisaje forestal especialmente rico. Jabalíes, ciervos y numerosas aves forestales utilizan estos montes, que también forman parte del área de recuperación del oso pardo cantábrico.
Cotillos, el techo habitado de la ruta
La llegada a Cotillos sitúa al caminante en uno de los pueblos habitados más elevados de Cantabria. A unos 1.143 metros de altitud, el pequeño núcleo aparece rodeado por praderías de montaña y grandes horizontes.
La sensación de amplitud es aquí mucho mayor. La arquitectura tradicional convive con un paisaje abierto y silencioso en el que la ganadería sigue desempeñando un papel esencial.
Cotillos y las praderías altas
El paso por Cotillos permite entender hasta qué punto la vida rural de Polaciones se adaptó a la altitud. Las viviendas se agrupan de forma compacta mientras alrededor se extienden pastos aprovechados durante siglos por el ganado.
El Alto de los Collaíllos
Uno de los mejores momentos de toda la jornada llega en el Alto de los Collaíllos. La elevación funciona como un auténtico mirador natural sobre Polaciones y permite reconocer algunos de los principales relieves que cierran el valle.
Peña Labra, el Pico Tres Mares y la Sierra del Cordel dominan el horizonte. Con atmósfera limpia, este punto merece una parada prolongada para interpretar la compleja geografía de la cabecera del Nansa.
Santa Eulalia, más de mil años de historia
La ruta pasa también por Santa Eulalia, donde se conserva uno de los templos con raíces históricas más antiguas del valle. La existencia de la iglesia está documentada desde el siglo X, aunque el edificio actual fue transformado en siglos posteriores.
Su portada meridional conserva elementos de tradición románica y en el interior destaca una pila bautismal de gran sencillez. La parada introduce un componente patrimonial muy valioso en una jornada dominada por bosques y paisaje de montaña.
El antiguo Corral de los Lobos
Cerca de Lombraña, en la conexión con la tercera etapa, se conservan las ruinas de un antiguo chorco o corral para lobos. Estas estructuras aprovechaban muros y embudos de piedra para capturar al animal y recuerdan una época en la que la convivencia entre ganadería y fauna salvaje era mucho más conflictiva.
Robledales y hayedos
Dos tipos de bosque se alternan según la orientación y la humedad de cada ladera.
Fauna de montaña
Ciervo, jabalí y numerosas aves forestales encuentran refugio en estos montes.
Mirador de los Collaíllos
Una panorámica privilegiada hacia Peña Labra, Tres Mares y la Sierra del Cordel.
Pueblos de altura
Pejanda, Belmonte, Cotillos y Santa Eulalia conservan el carácter rural del valle.
Antes de empezar
Los 12,7 kilómetros y unos 660 metros de desnivel positivo convierten esta etapa en una excursión de media montaña. No presenta grandes dificultades técnicas, pero exige una condición física razonable.
La ruta alcanza cotas próximas a 1.200 metros y atraviesa sectores abiertos. Con niebla, lluvia intensa o previsión de tormenta es preferible aplazar la excursión.
Los tramos de hayedo y los caminos ganaderos pueden mantenerse húmedos durante bastante tiempo. Utiliza botas de montaña con buena adherencia.
El recorrido atraviesa un territorio ganadero activo. Respeta portillas y cierres, evita molestar a los animales y mantén los perros bajo control.
La ruta se encuentra dentro del área de recuperación del oso pardo. Camina por el itinerario señalizado, evita dejar comida o residuos y no intentes aproximarte a ningún animal salvaje.
