Peñas de Bejes, caminos ganaderos y miradores sobre La Hermida
Una ruta circular corta pero intensa entre prados de siega, laderas calizas y antiguos caminos de montaña, con extraordinarias vistas sobre Bejes, el Desfiladero de La Hermida y las primeras estribaciones de los Picos de Europa.
Bejes, un pueblo entre dos barrios y grandes paredes calizas
El recorrido comienza en el entorno del Puente Llambre, entre los barrios de Aldea y Quintana. Bejes aparece encajado en un paisaje espectacular, rodeado de peñas calizas, prados y fuertes pendientes que han condicionado durante siglos la forma de vida de sus habitantes.
Los primeros pasos recuperan el antiguo camino que comunicaba los dos barrios antes de la construcción de la carretera actual. La senda avanza entre muros de piedra, pequeñas cabañas y prados de siega que dibujan uno de los paisajes rurales más característicos de esta zona de Liébana.
Prados, cabras y ovejas bajo la roca
Las fuertes pendientes y el terreno calizo favorecieron tradicionalmente la presencia de ganado menudo. Cabras y ovejas encontraron aquí un territorio mejor adaptado que el ganado de mayor tamaño, dejando una huella visible en los pastos, caminos y brañas.
La subida hacia Cunorio
Desde Quintana comienza la parte más exigente del itinerario. La pendiente aumenta con rapidez y el camino gana altura sobre Bejes. A cambio, las vistas se amplían a cada paso y permiten observar con claridad la disposición del pueblo, sus prados y el espectacular relieve calizo que lo rodea.
El Mirador de Cunorio es uno de los grandes objetivos de la ruta. Su posición permite contemplar una panorámica excepcional del Desfiladero de La Hermida y de las montañas próximas. Una mesa de interpretación ayuda a reconocer algunas de las principales cumbres y accidentes del paisaje.
Un paisaje marcado por la minería
La montaña de Bejes no solo ha sido territorio ganadero. Durante los siglos XIX y XX la actividad minera tuvo una enorme importancia en la comarca y dejó una huella profunda en el paisaje. La madera de los montes fue utilizada como combustible para instalaciones vinculadas al tratamiento del mineral, lo que explica en parte la escasez actual de grandes masas forestales en determinados sectores.
Los antiguos caminos mineros y ganaderos se mezclan hoy con pistas y sendas que recorren las peñas. Caminar por ellas permite entender un paisaje en el que naturaleza y actividad humana han estado estrechamente ligadas durante generaciones.
El territorio del Picón Bejes-Tresviso
Las cuevas naturales de la montaña ofrecen unas condiciones excepcionales para la maduración del queso Picón Bejes-Tresviso. El pastoreo, la roca caliza y las cavidades subterráneas forman parte de una tradición quesera inseparable de la identidad de Bejes.
Relieve calizo
Peñas, collados y fuertes pendientes dominan todo el paisaje de Bejes.
Paisaje ganadero
Prados, brañas y ganado menudo muestran la adaptación tradicional a la montaña.
Mirador de Cunorio
Uno de los mejores balcones de la zona sobre el Desfiladero de La Hermida.
Queso Picón
Bejes es uno de los grandes núcleos históricos de elaboración del Picón Bejes-Tresviso.
Antes de empezar
Aunque la distancia es reducida, la ruta gana alrededor de 350–360 metros de altura en pocos kilómetros. Algunos tramos son intensos y el descenso requiere atención si el terreno está mojado.
Los senderos utilizados por el ganado pueden embarrarse considerablemente. Utiliza calzado de montaña con buena adherencia y evita la ruta tras episodios de lluvia muy intensa.
La cobertura es limitada en buena parte del recorrido y suele mejorar en las zonas altas. Descarga el track GPX antes de comenzar y lleva el teléfono con suficiente batería.
No conviene depender de encontrar fuentes durante el recorrido. Lleva suficiente agua desde el inicio, especialmente en verano y en días soleados.
