Senda Fluvial del Nansa, pasarelas y bosque junto a uno de los grandes ríos de Cantabria
Una travesía lineal entre Muñorrodero y Cades que sigue el curso bajo del Nansa por antiguas sendas de pescadores, bosques de ribera, pasos tallados en la roca, puentes históricos y pasarelas suspendidas junto al agua.
Muñorrodero, donde el Nansa se acerca al mar
La ruta comienza en Muñorrodero, en el municipio de Val de San Vicente, muy cerca del tramo final del río antes de su desembocadura en Tina Menor. Desde el pueblo se alcanza rápidamente la ribera y comienza una de las sendas fluviales más conocidas de Cantabria.
El itinerario coincide en buena parte con el Camino Lebaniego y avanza siempre muy próximo al cauce. El ambiente es fresco y sombreado durante gran parte del recorrido, una característica que convierte esta travesía en una opción especialmente agradable en primavera y verano.
Alisos, sauces, avellanos y castaños
El agua determina la vegetación de toda la ruta. Las zonas más próximas al río están dominadas por alisos y sauces, acompañados por avellanos y castaños. Garzas, cormoranes, mirlos acuáticos, lavanderas cascadeñas y, con suerte, algún martín pescador completan este corredor natural.
Las antiguas sendas de los pescadores
La Senda Fluvial del Nansa está estrechamente ligada a la pesca del salmón atlántico. Buena parte del trazado aprovecha los viejos pasos utilizados para acceder a los cotos del río, posteriormente conectados mediante escaleras, barandillas y pasarelas en los puntos donde las paredes se acercan al cauce.
Es precisamente esa combinación de sendero natural y pequeñas estructuras de madera la que da carácter al recorrido. Aunque no se trata de una ruta de alta montaña, hay pasos estrechos, raíces, roca húmeda y numerosos escalones que aconsejan caminar con calzado de buena adherencia.
La Cueva del Rejo y sus murciélagos
El itinerario pasa junto a una de las entradas de la Cueva del Rejo, espacio protegido y de acceso restringido. En su interior se refugian varias especies de murciélagos, entre ellas murciélagos de cueva, de bosque, ratoneros y de herradura.
La cueva no forma parte de la visita y debe respetarse cualquier limitación de acceso. Su presencia recuerda que bajo el paisaje visible existe también un importante ecosistema subterráneo.
Cuando la caliza estrecha el valle
En varios puntos el río atraviesa afloramientos calizos y el valle se hace más estrecho. La senda se adapta al relieve mediante escaleras y pasos elevados, mientras la vegetación cambia de manera muy visible.
Junto al bosque húmedo aparecen entonces encinas cantábricas, laureles y madroños, especies capaces de vivir en laderas rocosas más secas. En pocos kilómetros se pasa así de un ambiente típicamente fluvial a rincones de clara influencia mediterránea.
Trascudia y la historia hidroeléctrica del valle
Aproximadamente a mitad de recorrido aparece la central hidroeléctrica de Trascudia. Forma parte del sistema de aprovechamientos hidroeléctricos del Nansa desarrollado a mediados del siglo XX y representa otra etapa en la larga relación entre el río y las actividades humanas.
El contraste es muy interesante: el caminante avanza entre bosque y agua mientras, junto al cauce, aparecen tuberías, canales y elementos industriales que muestran cómo la energía del Nansa fue aprovechada para producir electricidad.
El Puente del Tortorio
En el entorno de Camijanes aparece uno de los elementos patrimoniales más atractivos de la jornada. El Puente del Tortorio es una construcción de piedra de un solo ojo fechada en 1761 y ofrece una magnífica perspectiva sobre el cauce del Nansa.
Camijanes y el último tramo hasta Cades
Tras el entorno de Camijanes, la ruta continúa aguas arriba hasta Cades, ya en el municipio de Herrerías. El paisaje mantiene su carácter fluvial, aunque se alternan zonas de bosque, vegas y pequeños tramos más abiertos.
Cades pone el punto final a la travesía. En sus proximidades se encuentra la histórica Ferrería de Cades, un notable conjunto hidráulico vinculado a la producción tradicional de hierro y harina. Si se desea completar la jornada con una visita cultural, conviene comprobar previamente su disponibilidad y horarios.
Río Nansa
El agua acompaña prácticamente todo el recorrido y marca el paisaje, la vegetación y la fauna.
Bosque de ribera
Alisos, sauces, avellanos, castaños y encinares se alternan según cambia el valle.
Tradición salmonera
Las antiguas sendas de pescadores son el origen de buena parte del itinerario actual.
Puente del Tortorio
Una obra de piedra fechada en 1761 que conecta el senderismo con la historia del valle.
Antes de empezar
El recorrido completo termina en Cades. Si haces los 13,7 kilómetros de una sola vez necesitarás organizar previamente un segundo vehículo, transporte de regreso o una alternativa equivalente.
En periodos de caudal alto algunos tramos pueden quedar anegados. Nunca intentes atravesar una zona cubierta por agua ni acceder a una pasarela o paso que haya sido cerrado por seguridad.
El recorrido incluye numerosos escalones y tramos de madera. Con lluvia o humedad pueden resultar resbaladizos, por lo que se recomienda calzado de montaña con buena suela.
En buena parte del recorrido no hay cobertura telefónica fiable. Descarga el track antes de salir, lleva batería suficiente e informa a alguien de tu recorrido.
Los trabajos forestales, el mantenimiento de pasarelas o las condiciones del río pueden provocar cierres temporales. Conviene comprobar el estado de la senda antes de desplazarse.
